Mi Historia con el café

Para poder controlar y reducir esos ¨antojos¨ o adicciones alimenticias de las cuales muchos de nosotros sufrimos, lo mejor es ENTENDER de donde vienen y que significan, a nivel consiente e inconsciente, para nosotros esos alimentos.

Para poner un ejemplo más claro de cómo asociamos ciertos alimentos o bebidas con sentimientos les platico mi historia con el café, que es una de mis cosas favoritas y adicciones o vicios más fuertes que eh tenido o que más trabajo me había costado dejar o disminuir.

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En mi casa nunca hubo café fresco todas las mañanas, mis padres no tomaban café con frecuencia. Incluso la cafetera estaba todo el tiempo cerrada y empaquetada arriba de la alacena de comida. Pero los fines de semana, cuando íbamos a la playa, mi mama prendía la cafetera y solo ahí ellos tomaban café. Me encantaba el olor de café recién hecho y la tranquilidad del mar en la mañana.

Cuando veía a mi mama tomando café, me acercaba con muchísima curiosidad a preguntarle qué era eso que se había preparado… hasta que un día me permitió probarlo y realmente me gusto el sabor. (Más porque era café con leche y azúcar)

A partir de ese día, me dio permiso de tomar café solo cuando estábamos en la playa y solo una taza. Me encantaba por el sabor y la tranquilidad de estar en ese lugar y también porque era una ¨actividad secreta¨ que me relacionaba con ella.

Llevo muchos años relacionando el café con relajación, descanso, paz y silencio. Cuando tomo café no hago otra cosa más que tomarlo, dejo de hacer pendientes, o de limpiar o de organizar o de cualquier otra tarea tanto laboral como de casa.

Ahora ya de grande, mi papa cada viaje que realiza a diferentes estados, me trae un café de la región, lo cual me encanta porque son cafés sin marcas comerciales, hechos por mexicanos y cada café es diferente así que es toda una experiencia que me gusta mucho compartir también con él.

Así que el café me une con mis padres, me crea un lazo especial con ellos. También me tranquiliza, me hace sentir relajada y me crea un efecto de confort en donde ¨todo está bien¨. Todo esto claro, sin dejar de lado que la cafeína es un componente bastante adictivo y que altera el sistema nervioso central.

Ahora llevo alrededor de dos meses sin tomar café (ni una sola taza) y me he sentido super bien (pero encerio, suuuper bien, incluso mejor que cuando tomaba) porque descifre este código de ¨porque no puedo dejarlo¨ y a partir de ahí todo fue muy fácil.

Una vez detectado el porqué, podemos cambiar y modificar. Podemos crear nuevos lazos pero con alimentos más sanos o con actividades más beneficiosas para nosotros.

No pienso dejar el café para siempre (por lo tanto al menos seis meses si) porque por otro lado es una bebida con muchos beneficios… pero lo importante es no tener ese vicio, esa necesidad adictiva. Con este mismo ¨metodo¨ deje el cigarro tambien (ese si definitivamente) hace algunos años. 🙂

Es más fácil dejar algún vicio o adicción cuando entendemos de donde viene… ¿cuál es la razón por la cual queremos comer eso? ¿Por qué tomamos tanto alcohol? ¿Qué escondemos tras fumar un cigarro? ¿Por qué me gusta tanto el pan dulce? ¿Que nos queremos decir a nosotros mismos con esas acciones?

Mientras escribía este artículo sincrónicamente encontré esta imagen de Alejandro Jodorowsky que encajo perfecto 🙂

alcohol

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Totalmente de acuerdo, me gusto mucho este post
    Feliz vida
    http://www.enriquesegoviagarcia.wordpress.com

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